La Ley del Suelo y la adquisición de viviendas

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La Ley del Suelo, regido por el Real Decreto Legislativo del 7/2015, de 30 de octubre, tiene dos objetivos esenciales: en primer lugar, garantizar los derechos ciudadanos en relación con el suelo, algo que tiene que ver de una manera muy evidente con aspectos como el alquiler de la vivienda o la acción de calcular una hipoteca; y garantizar un desarrollo arquitectónico urbano sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

A nosotros, como personas de a pie, nos afecta en dos cuestiones: el precio y las prestaciones del inmueble que habitemos.

No vamos a detenernos aquí a hablar de las cuestiones legales más enrevesadas del Real Decreto y de la Ley del Suelo en sí misma. Más bien, vamos a establecer una serie de cuestiones que, a grandes rasgos, cualquier persona debería tener en cuenta a la hora de comprarse una casa o alquilarla.

Por supuesto, todas ellas se relacionan con la normativa vigente mencionada. En primer lugar, está en duda el hecho de que sea o no práctico y rentable invertir préstamos inmediatos de WannaCash o cualquier tipo de préstamo bancario, así como ahorros personales, en la compra de una vivienda que no sea sostenible.

Esto se debe al hecho de que, quieran o no un cambio las grandes multinacionales, sin duda nos encontramos en una época de transición energética, y cada vez más partidos políticos –por supuesto de izquierda o de centro izquierda– contemplan esta necesidad de cambio en sus programas electorales.

El cambio climático es una realidad y va a peor cada año que pasa. Por otro lado, se supone que la fortificación de la igualdad de derechos entre ciudadanos y ciudadanas en materia de vivienda está pensada para que cualquier persona, con independencia de su situación económica y su nivel de renta, pueda acceder a viviendas sostenibles de nueva creación.

No obstante, nos encontramos todo el tiempo inmersos en el terreno de la especulación no inmobiliaria, sino referente al futuro y a qué sucederá respecto a la vivienda y a la sostenibilidad. De momento haríamos bien en recordar la Ley del Suelo y su reglamento.

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