¿Resulta a cuenta comprar una segunda vivienda?

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Tener una segunda vivienda en propiedad no es tan raro como nos pueda parecer. Aunque la economía no va todo lo bien que se desearía, no quiere decir que no haya un porcentaje, más o menos considerable, de familias que cuentan con una casa como segunda residencia.

Algunas vienen de herencia familiar, otras son casas en pueblos donde residían, pero por motivos laborales marcharon a otras ciudades, provincias o países, y otras porque se compran como inversión o para sacar un beneficio con el alquiler de las mismas. Según encuestas, las tres cuartas partes de las viviendas que están en manos de particulares se utilizan como residencia habitual, el 9% se destinar al alquiler y un 3% no tiene ningún uso; un 12% son viviendas destinadas al uso y disfrute de los propietarios como segunda residencia.

Puede ocurrir que una familia o persona individual se decida a comprar una segunda residencia para exclusivo uso y disfrute porque en alguna visita a una ciudad que les cautivó por su tranquilidad, o por el motivo que sea, se pusieron en marcha a la búsqueda de una casa en venta.

Y si dieron con alguna que les parecía un auténtico chollo, se decidieron a comprarla. Pero ojo, los chollos suelen llevar sorpresa y no muy agradable. Antes de comprar, deberíamos informarnos bien y visitar la vivienda unas cuantas veces a la vista de encontrar algo por lo que sus propietarios la venden a tan bajo precio. 

Aunque, para evitar que nos den gato por liebre, quizás sería buena idea contratar a un entendido en inmuebles que inspeccione la vivienda, el edificio, las condiciones del entorno, el estado de la comunidad de propietarios. El dinero que paguemos por ello, nos ahorrará posibles sorpresas desagradables. Podemos costear el gasto, solicitando unos préstamos rápidos, será un dinero bien empleado.

Mejor pagar ese dinero, que enfrentarnos una vez comprada la vivienda, a una casa que, para ser habitable, necesite una inversión mayor de la que a duras penas podríamos hacernos cargo. Una pequeña cantidad de dinero que se obtiene a través de los microcréditos online y cuyo porcentaje de aprobaciones roza de cerca el 100%; además, la resolución es muy rápida porque todas las tramitaciones se hacen desde la propia web que actúa como comparador de créditos. 

Puede que las mensualidades a pagar por gastos de comunidad sean muy altos; puede que haya averías graves que resultan inapreciables a primera vista y que salen a la luz, por ejemplo, cuando vamos a acometer alguna pequeña reforma; puede que la comunidad de vecinos esté en números rojos por un porcentaje elevado de morosidad; puede que su ubicación, aparentemente un lugar tranquilo, no lo sea tanto. Para evitar que esto pase, mejor prevenir que lamentar.

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