La peligrosidad de la construcción y el recurso preventivo

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Persiste, a nivel social, la clasista opinión de que los trabajos de albañilería, electricidad y construcción en general merecen menos prestigio que las carreras universitarias científicas o de investigación. Sin embargo, y sin infravalorar en absoluto los trabajos más intelectuales, no se puede negar que no es igual, en cuanto a riesgo y peligrosidad, trabajar en una oficina que hacerlo en lo alto de un edificio. Es decir, los riesgos de accidente laboral se multiplican triplican en el segundo caso, y eso debería bastar para pagarlos mucho mejor y para que se consideren también prestigiosos.

Tanto es así lo que compete al riesgo de accidente que, junto con la formación básica presencial u online a la que acudamos, siendo lo segundo lo más habitual ahora que la pandemia del coronavirus sigue su curso, deberíamos considerar siempre llevar a cabo también un curso de recurso preventivo de 60 horas online, ahora mismo fáciles de encontrar si llevamos a cabo una búsqueda rápida en internet. Entre otras cosas, estos cursos enseñan todo lo que es imprescindible saber en cuanto a prevención de riesgos laborales, y también nos ofrece las principales vías de actuación legales y formales a las que acudir si necesitamos denunciar un accidente.

Pero, en última instancia, este curso también es imprescindible para cualquier persona que dirija equipos de trabajo en el sector laboral de la construcción, para, de ese modo, dotar a sus trabajadores de todas las herramientas de protección y cuidado imprescindibles. Se trata, pues, de un tipo de formación que debemos considerar hacer sobre todo en el caso de cierto tipo de formación especializada, como por ejemplo un curso de trabajos en altura online.

En resumidas cuentas, es importante acabar con esta idea colectiva de que la construcción merece menos reconocimiento o, peor aún, que las personas que trabajan en el sector o han realizado por ejemplo cualquier tipo de curso de albañilería de 20 horas no merecen una remuneración tan elevada como la investigación universitaria. Para empezar, las universidades, en tanto que áreas físicas de estudio e investigación, tampoco existirían si no hubieran sido construidas antes.

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